Travesías

Vuelta al Río Colastiné

El pasado 11 de enero de 2008 partimos rumbo al norte, la idea era realizar la vuelta por el Colastiné (provincia de Santa Fé) que se nos negaba por diversas razones, es así que esta vez nos propusimos lograrla, partimos desde el Puerto Nuevo de la ciudad de Paraná, con destino el riacho "Yacarecito", en cercanías de la isla Chapetón, a unos 22 km de nuestro punto de partida. Realizamos una escala técnica en la playa de Villa Urquiza, donde disfrutamos visitando a Leo en el parador 2, y de las maravillosas vistas que nos brindó esa playa. Chapuzón y continuamos hasta la zona de "Colonia Celina" siesta de por medio realizamos el cruce del río y nos conducimos en busca de un lugar de acampe. El lugar elegido fue entrando por el Yacarecito desde el Paraná unos 1000 metros aproximadamente, frente a nosotros teníamos la entrada a una laguna, gracias al viento sur que nos acompañó desde el comienzo no tuvimos la visita de mosquitos. La temperatura ese día fue agradable después de la tormenta del día 10. Ya instalados no quedaba más que disfrutar del lugar, mates y la pesca.

El segundo día comenzamos después de una noche fresca y disfrutando del canto de las aves, a encender el fuego echar la pava, unos buenos mates y las deliciosas tortas asadas preparadas por Marcelo, acompañada por la "natona" (taza de leche con cereales y chocolate). Al rededor de las 8, salimos remontando el yacarecito unos 5 km aproximadamente, el caudal es encontra pero no tan fuerte, fue así que remanseando llegamos al extremo norte donde encontramos el río Colastiné y el río Paraná nuevamente, es aconsejable no acercarce mucho al Paraná, puesto que en esa vifurcación se experimenta una corriente muy fuerte que dificulta mucho remontar. Desde este punto comenzamos el descenso por el Colastiné, por supuesto en camalote, con unos mates y la visita en cada embarcación de "Tupac" mi perro que nos acompaño en toda la travesía y se ganó el pasaporte para la próxima. Al medio día paramos en una de las curvas cerradas que presenta este río, el pique fue aceptable, disfrutamos de unos blanquitos y un patí, porsupuesto que también aparecieron algunas palometas pero que con un poco de condimento y sarten se degustan. Por la tarde después de una largo descanso porque el calor empezaba a reaparecer, partimos en busca del próximo lugar donde acampar, como nos ha pasdo antes a medida que avanzabamos las costas son cada vez más altas por lo que se dificulta encontrar un buen lugar que permita el campamento y lugar de pezca, es así que los lugares más proicios, ya se encuentran ocupados por puestos de pezca o ranchos con ganado, ese día armamos camapamento en un rancho de pezca abandonado pero que dentro de todo fue un buen lugar dado que comenzabamos a quedarnos a oscuras, estabamos a unos 8 km de la ciudad de Rincón sobre el río Colastiné.

El tercer día aprovechamos a descansar un poco mas ya que la distancia a Paraná era de 26 km aproximadamente, y para la tarde sin duda llegaríamos, esa mañana lamentamos el por el Dorado que se le escapó al Guille (pipo pescador), que hubiese sido un buen almuerzo hecho a la parrilla. Salimos cerca de las 11 aprovechamos una vez más la "ayuda de los dioses", pues nuevamente los vientos soplaron a nuestro favor por lo cual apareció la siempre improvisada vela, que nos hizo disfrutar de una bajada amena, hasta las cercanías del puente de la ruta 168 que une Santa Fé y Paraná, dejamos atras el silencio y la quietud del río, ante el tránsito de automóviles. Descansamos, tuvimos tiempo para bañarnos pescar y almorzar arroz con salsa al vino blanco que prepara Bruno y empezamos nuestra remontada ahora por el correntoso tiradero que no te deja lugar para el descanso, en una hora de remada constante se llega bien al Paraná, desde este punto sólo nos faltaba un poco mas, aguas arriba para realizar el cruce del Paraná y llegar al puerto, nuestro punto de partida.

Daniel Barbarov.

 

Bay guacho en Villa Urquiza

 

Amanecer en el "Yacarecito"

 

¡Tupac al abordaje...!

¡Preparen la sarten hoy hay pique!

Hay que remar, aunque sea para la foto.